miércoles, 6 de mayo de 2009

OTRA DEBE SER



Luego de caminar un par de horas se dio por fin vencido a no encontrarla más aunque por su mente volaban aún aquellos recuerdos de sus encuentros más que casuales, inusuales, las caminatas por diferentes plazas, las visitas a los cines de moda y tertulias en los cafés más conocidos del centro de la ciudad.

Un aire tibio cruzó su memoria e hizo que recordara la feria del dos mil seis, aquellos suspiros que de noche aún suele abrigar con especial cariño, no vaya a ser que se resfríen, las miradas que de madrugada logra recordar.

Había dado vueltas veinte veces los mismos lugares y aún no logra entender donde podía encontrarla otra vez, ¿será en la tienda de recuerdos en la que entró por última vez?, ¿en aquella plaza, lugar secreto donde se dieron el primer beso?, ¿la habitación semivacía de su casa sin dirección?, quería recordar donde podía hallarla otra vez, la esperanza que llegase sin decir nada, un beso nada más… volver a vivir.

¿Será en este cementerio donde la vi por última vez donde la encontraré al final?, se preguntó sin hablar, imposible se repetía, este cementerio no puede ser y a pesar que vio en la lápida su nombre, se dijo, otra debe ser.

2 comentarios:

Cecy dijo...

Me encanta cuando escribes, asi.

Sin Palabras, me gusta.

Besos

ingrid_a52 dijo...

Con esta historia corta uno puede armar en su mente toda una novela..... me gusta!!!!