miércoles, 23 de diciembre de 2009

DE PUTAS, PUTOS Y PUTEROS

Es la primera entrada que hago directa, llana y en bruto (ja!), sin correcciones, sin mejoras, sin anestesia.

1. Tengo una amiga y un cuatecito que manejan chicas por catálogo, intermediarios en el manejo y "acomodo", desde los 18 a 25 años (si digo que manejan desde los 16 me meto en problemas y a ellos tb. desde los 18). Muy gentilmente de tanto en tanto y con unas copas encima, veo los catálogos y otros detallitos a los que muy poco tenemos acceso. Son "chicas bien", habrá que ver qué se entiende por "chicas bien", de colegios "bien", de universidades "bien", mierda, que palabrita.

2. Hasta ahí no hay mayor anécdota, lo extraño es que ellos han dado mi número celular (no el de batalla con el que salgo a jaranas ni el secreto, donde me llamo Rodrigo ja!), sino el oficial, ése que la corteja maneja a veces por días enteros. Claro llaman y preguntan por Rodrigo y ella con un amable "equivocado" cuelga. No es raro las primeras dos o tres llamadas, pero cuando pasa 10 veces al día, la cosa se pone seria.

3. Surge la duda, si me llaman es porque requiero sus servicios?, pues no, simplemente que con estos cuates salimos a tomar unas cervezas y a veces "ellas" se suman a fiestitas privadas en mi depa o algún hotel de la ciudad. Una explicación razonable? no me lo cree ni mi amigo PATO (agente secreto encubierto).

4. Por mi casa abrieron una discoteca, fui a la inauguración hace 3 semanas, a eso de las 2 de la mañana me parecía raro ser el único asesino del lugar, hechas las averiguaciones, era una discoteca solo para lesbianas, ándale desgraciado, no se me ocurrió preguntar antes. Claro, se me ocurrió decir, debajo de este cuerpo hay una lesbiana atrapada, pero no carajo, tuve que tomar el trago en la mesa y querer salir, pero para entonces ya era amigo de dos peladas bellísimas. El sacrificio valió la pena.

5. El desmadre que se armó cuando la corteja encontró en uno de los bolsillos de mi pantalón una tarjeta de un nigth club conocido acá y un número de celular con "nick" incluido. Lo encontré tirado en la calle y me llamó la atención, tiene un calendario en la parte posterior, lo traje para ti y veas que tú eres más linda, viene con una estampita de San Judas Tadeo, mirá que bonita... nada carajo, ninguna explicación valió la pena ni convenció, un análisis de sangre de por medio y luz ultravioleta dijeron que era completamente inocente. No hay crimen perfecto. Lo raro del caso es que si encontré la tarjeta tirada en la calle y por curiosidad la levanté y guardé.

6. Carolina, una brasileña mayorcita (27 años) ha estado llamando casi diario para ofrecerme sus servicios (paquete completo), al ver mi desinterés y solo amistad de por medio, salió el nombre de su hermana menor, la "más menor" y como enganche ciertos juguetitos, pero naranjas fantas, no me gusta ser castigado con un matamoscas en las nalgas ni que me coloque ganchos de ropa en el pecho, claro, si hay látigo de por medio lo pensaría ja!.

7. Hay dos chiquitas de 18 años que no sé como diablos encontraron o dieron con mi celular que andan ofreciendo sus servicios de forma generosa, (estudian en la UTEPSA), dos por uno, 50% de descuento, incluye preservativo (sabor xxx), de 20:00 a 21:00 "hora feliz", que "mamanuelas", que viejito pascuero, que cositas, que vainitas, naranjas, esteee JJ, te animas pelea estilo mexicano a tres caídas cabellera contra máscara??, vos con una, yo con otra y luego cantamos unos villancicos??

8. Me invitaron a la inauguración de dos locales nuevos, mierda, en esta ciudad hay más burdeles que hospitales, colegios, postas sanitarias, canales de televisión, restaurantes (todos juntos). Gracias a los amigos que me invitaron, estaré presente en primera fila.

9. A tu pregunta "nena" sobre: "alguna vez viste llover dinero?", pues no sé si llover pero cuando una "bailarina" hace el baile del tubo, si cayeron algunos billetes en mi cabeza ja!.

10. Si vos hermanita, mami o papi o vos flaquita estás leyendo esto, no soy yo, es un cuate que está dictándome esto y tengo una quimsacharaña (chicote) en la nuca. Lo hago contra mi voluntad (si, claro!!).

Que vainas, feliz 2010, la navidad es todos los días, la felicidad debe ser la misma todo el año. Habrá un último post la sgt. semana y luego de vagacioneeeees en Santiagoooooooo, yupiiii, peperepepepe, peperepepepe.... Viña ya voyyyyyyyyyy, Santiago queridooooo, Santiagoooo.... snifff... navidad y año nuevo solo, que le vamos a hacer, un sacrificio. Viejito pascuero... dale... me porté bien.
EXTRAS:
Todo lo mencionado, es como lo recuerdo, hay inocencia de por medio?, claro que si, sino vean mi mirada (de borrego a medio degollar)
No es raro escribir sobre ciertos temas que parecen subiditos de tono, es más común de lo que creen señoras y señores, para las mujeres hay un club exclusivo que se llama MADAME, la visitaron todas las amigas que tengo, todas. Pa que nos vamos a hacer, así es la vida.
Un año más, un año menos, un saludo donde quiera que te ecnuentres, vos sabes que eres tú, o no eres tú?.

lunes, 14 de diciembre de 2009

DON VENANCIO


DON VENANCIO




Buen día don Venancio, veo como amaneció después de la fiestita que se dio ayer, no se preocupe que no le vengo a reprochar el no haberme invitado y es que a veces pareciera que de compadres solo queda un tibio recuerdo.

Me sorprendió haberme enterado que la única invitada fue doña Bertha, la dueña de la pocilga que usted llama hogar. Quién diría que a su edad la mezquindad de unos cuantos tragos me hubiera eliminado de tan exclusivo jolgorio porque las malas lenguas hablan más de lo que deberían y usted a tan avanzada edad ha quedado muy bien parado. Déjeme informarle que todo el barrio ya se ha enterado de sus travesuras y que algunos vinieron a verlo personalmente, no sé si ha reprocharle, felicitarle o simplemente ver como está, lo que si sé es que la noticia del día es usted don Venancio.

No me mire así que yo también tuve mi fiestita aparte y a esta hora del día apenas puedo sostenerme en pie, por lo que escucharlo en este momento no podría, ni siquiera sentir uno de sus fétidos alientos, pero su mirada lo dice todo.

Debí suponer que en su cumpleaños haría algo, pero a su edad un juego de naipes o un dominó era todo lo que creí. No cualquiera llega a su edad, imagínese, hoy cumple setenta y nueve años pero al verlo así pareciera que cumple noventa y siete, no sé si será la vida que ha llevado o la fiestita de anoche que me lo dejó tan maltratado que da esa impresión.

Imagínese mi sorpresa esta mañana al enterarme de su reunión, ¿así nos llevamos ya don Venancio?, ¿ya no se acuerda de los amigos?, le confieso que al principio me sentí traicionado porque es la primera vez en años que le mete al chupe sin éste su compadre fiel, pero luego me dije… ¡qué carajo, yo también le metí al alcohol sin su presencia!.

Pero para que vamos a enojarnos si el motivo de mi presencia es una visita más. Así como me ve, le traje este ramito de flores lo cual demuestra que a pesar de todo, lo estimo mucho, ah y esta botellita de alcohol que dada la ocasión para algo ha de servir o a su nombre puedo secar, si usted me da permiso.

No se preocupe de aquí en más, de futuras invitaciones o juerguitas por ahí, por doña Bertha usted quédese tranquilito que yo sabré consolarla como se merece. Ahora me voy porque han venido a verlo más amigos suyos y mi presencia parece que en algo molesta. Hasta pronto don Venancio, ya nos estaremos encontrando más allá o más acá, eso si, fíjese para donde apunta porque yo, segurito iré para abajo, ahora me voy, el frío de esta morgue ha empezado a calar mis huesos y ya no estoy para estos trotes, un abrazo, cuídese y hasta la próxima.


(agosto 2007)

jueves, 26 de noviembre de 2009

UN PASEO POR...



En mi última visita a Santiago tuve la oportunidad de visitar alguno de los mall más grandes de la ciudad (y también los más pequeños), lo que primero llama la atención es el orden y educación que reina en todo lado, nadie realiza las clásicas preguntas de nuestras ciudades “¿qué va a llevar?”, “pregunte nomás”, “¿qué está buscando?”. Hay una presión innata, sutil, y más cuando uno lo que quiere es revisar, ver que hay de nuevo, uno ve al “gentil” empleado y pega media vuelta (como la canción de Luis Miguel). Si uno no va a llevar nada, responde como es obvio “sólo estoy viendo”, o un “nada, gracias” y se va, acá es mejor evitar el “buen humor” de los vendedores y su falta de conocimiento.

Santiago es diferente, uno entra a cualquier tienda y por el tamaño que tienen las mismas, uno busca y revisa con la libertad más amplia, sin ningún vendedor que hace preguntas inoportunas, se acercan y atienden solamente cuando uno los requiere o los llama para aclarar cualquier duda, siempre prestos, siempre atentos y con una sonrisa, preguntan de donde viene uno (ya que las diferencias fisiológicas son notorias), están estratégicamente ubicados y al menor gesto responden dudas y aclaran cualquier punto, el cliente es lo más importante, la calidad de servicio impecable.

Al entrar a un par de librerías, uno se da cuenta cuan alejados estamos de un país tan cercano como Chile. Uno puede revisar, pasarse horas leyendo u hojeando libros sin que algún hijo de vecino se acerque o lo increpe o le pregunte si va a llevar tal o cual cosa. Conocen la oferta literaria y si no la tienen, ubican rápidamente alguna librería (aunque no sea de su cadena, anotan direcciones, dibujos de cómo llegar y hasta un precio referencial) y lo despiden a uno como si hubiera adquirido una montonera de libros.

Pasé por lo general entre tres a cuatro horas diarias revisando y leyendo las contratapas y el resumen que viene impreso en ellas. Los precios son elevados, no hay lugar a dudas, pero es ese plus del servicio personalizado el que logra que uno desee volver al siguiente día. A diferencia de nuestras librerías piratas o las legalmente establecidas, allá son verdaderos monstruos en cuanto a tamaño y variedad. Uno encuentra lo que busca. Salí con unos cuantos libros de escritores chilenos, de la nueva ola, ganadores de premios locales.

Me topé con tres libros de escritores nacionales: Edmundo Paz Soldán, Jaime Sáenz y Víctor Hugo Viscarra. Nada mal. Nada del otro mundo, es lo más exportable que tenemos (claro, hay muchos más autores que merecen ubicar sus escritos en las estanterías latinoamericanas pero que le vamos a hacer).

En un próximo post, escribiré sobre algo similar, pero en Brasil, la cosa cambia, no mucho, pero cambia.

EXTRAS:

* Terminó el 3er taller de escritura de Giovanna en la UPSA y a diferencia de que hay quienes creen que no sirve para nada, estoy seguro que la experiencia es positiva.

* Aparte de los efectos especiales, la película 2012 no ofrece contenido y aparte de un final ñoño nada bueno se rescata.

¿Y si dejáramos por un momento de parecernos más a los demás y nos centramos en ser como somos?, digo.

Una muestra de mi último cuento… vaya a saber uno en que termina:
“¿Hacer qué?
Matar el domingo
¿Cuál domingo?
El día domingo, parece difícil, pero ya tengo una idea en mente
¿Quieres matar un día de la semana?
Así es
Eso no lo puedes hacer, nadie puede matar un día, estás loco
Eso pensé al principio, pero si lo analizas cuidadosamente, nada es imposible en esta vida, ¿por qué tendría que ser algo difícil de realizar?

Las manos apoyadas en la mesa, los dedos jugando con un bolígrafo sobre una hoja de papel arrugada, parece haber sido revisada mil veces, algunas manchas de café, quizás dedos sucios, tiene buen tiempo ideando esta locura, comenta para sí Francis, la hoja tiene palabras mezcladas con gráficos y dibujos en desorden, unas flechas se entrelazan, algunas horas y fechas en las esquinas, en el reverso, numeradas se encuentran un par de ideas de cómo acabar con algo que lo ha pensado hasta el hastío.

¿Estás seguro de lo que estás hablando?
Como que me llamo J. K. Estrada
Estás loco. ¿Por qué quieres matar un día de la semana?
Alguna vez escuché que los hombres matamos dos cosas, lo que nos produce miedo o aquello que es diferente, dicen que los mediocres actúan así, quizás yo lo sea, pero es que el miedo que le tengo a los domingos debe terminar, es él o yo, son ellos o yo y anoche decidí entre un par de copas, son ellos…”

jueves, 12 de noviembre de 2009

Gracias a las amigas y amigos

La vida sigue rumbos que nadie sabe y a veces el más optimista o pesimista podrían pensar o imaginar. En las últimas semanas he escuchado historias de lo más inverosímiles, algunas, y otras, de lo más previsibles.

Voy a empezar por este humilde servidor, al igual que mi amiga Camélida de las Flores, hace un par de meses he sufrido una metamorfosis que ni en mis mejores momentos lo imaginaba, claro, un par de meses después, las aguas han ido calmándose y las cosas han ido encajando como rompecabezas, ficha a ficha ha ido engranando y formando una figura más o menos simétrica. He empezado a escribir en el tipo de letra Times New Roman 14, ya que el 12 es muy pequeño y aunque con gafas se me hace difícil entender o descifrar ciertas palabras sin terminar mareado, es la edad, digo, es la edad. La salud anda por ahí, hay días que ando mejor, hay días que ando mal, una verdadera ruleta rusa a la que mi Dulcinea se acostumbró de manera notable.

Una amiga, mi mejor amiga está en proceso de divorcio y aunque sé que está pasando momentos difíciles, es algo que se veía venir, al menos lo vi venir desde que enamoraban con el sujeto en cuestión. No voy a entrar en detalles morbosos ni amarillistas, sólo apoyarla en las decisiones que ha tomado y ya tiene por quien vivir.

Otra amiga, que está en La Paz, con la que solíamos entremezclarnos en largas charlas de café acá en Santa Cruz, y la cual considero incondicional, también está en un proceso de separación escabroso, complejo, escucho la historia y me cuesta entender el desenlace de algo que si bien se veía venir, uno tenía la esperanza que días mejores iban a venir.

Un amigo, el cual se casó después de enamorar un mes, contó esta mañana que está en proceso de separación, lo lamentable es que va a ser papá en 8 meses. Eso fue algo así como una crónica anunciada. Un mes es demasiado pronto para matrimonio. Debió convivir.

EXTRAS:

* Un agradecimiento especial a Cecy, Janeth, Vania, la chica de las pseudofantasías con la muerte, Aquelarre, diiviina, Maru, pietila, apolo, wiskani, JJ (un abrazo hermano), Camélida, Giovanna, la caperucita, al cuervo, la invisible, la mafalda, la táctica y estrategia, freeze. Perdón si olvido alguna persona. Siempre leo sus blog, por x, z o j motivos no comento, pero los leo todos los días.

* JJ, hermano, sigo con lo imposible, con lo raro, lo extraño, dices que es imposible o que tarde o temprano no funcionará, brother, van 3 meses. Deberías intentarlo, tienes las de ganar, parece que un poco de decisión es lo que te falta. Que desmadre viejo la última vez, tuve que irme, pero te dejé en buenas manos, ja!.

* El lunes empieza un taller de escritura creativa con Giovanna Rivero en la UPSA (Universidad Privada de Santa Cruz), cuatro sesiones, cuatro clases. Quisiera que sean todos los días.

* Gracias a Viviana, mi hermana que vive en Santiago y que me ha enviado un par de libros comprados en la Feria Internacional del Libro de Chile, demás está decir Bolaño o Letelier, Jara. Gracias mil por acordarte que los libros son mi debilidad.

* Compré cinco novelas japonesas, leí dos, la primera en dos días (tierna y juvenil), la segunda que la dejé en la mitad, tiene innumerables problemas en la traducción, paso leyendo más los pie de página que el texto mismo (El silencio de la montaña), no creo que lo termine.

* El blog, anda ahí, vamos ahí, una pena freeze por cerrar el tuyo, aunque tengo el tinkazo que le cambiaste el nombre porque no te gustó un comentario mío. En fin, te lo dije por Chat, es una humilde opinión. No siempre se está bien, no siempre se está mal, espero tu regreso pronto, con un nombre más acorde a tu personalidad
* Un saludo a Violentita y Brujita (me olvidaba de ellas).

jueves, 29 de octubre de 2009

UNA DE TANTAS

Mi amiga Camélida (de las Flores y Margaritas cuasi marchitas) ha encontrado el amor y por tanto ha escrito un post de lo más sincero y cursi. Quien diga que un cambio de “estado civil” no influye en las letras creo sinceramente está equivocado, posiblemente no al grado de desmaterializar las ideas de una forma brutal, pero indudablemente lo hace de forma irremediable y hasta imposible de sentir una originalidad quizás creada artificialmente, al punto que nos damos cuenta cuando quienes leen lo escrito nos lo dicen en forma franca, sincera y sin anestesia.

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Otro viaje clandestino a La Paz, para descansar, estaré con el celular apagado y durmiendo día y noche (sin llegar al punto de convertirme en animal nocturno, cosa que tampoco descarto).

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Pese a que ciertas personas consideran que las óperas primas (cine) y obras primerizas, si bien son buenas, no deberían merecer más reconocimiento que el que sus lectores dan, considero que existen sobradas muestras de lucidez en dos autores nacionales (el orden es irrelevante): Rodrigo Hasbún y Maximiliano Barrientos. En ellos he descubierto aires nuevos que la tradicional literatura nacional nos ha estado dando (demasiado folklorismo e indigenismo). Mueran las vacas sagradas. Me daría vergüenza decir que leo y me atraganto con literatura universal, europea o la mierda que sea y no leo escritores nacionales, sería una vergüenza (conozco gente así que se vanagloria de haber leído autores hasta desconocidos, pero se les pregunta por un par de nacionales y andan más despistado que burro en panadería).

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Muchos se (nos) conformamos con publicar en el blog y dejar ahí los textos, a la de Dios, comentarios personales, “monerías familiares” como dije en algún post o un puñado de letras que parecieran tuvieran sentido, y si no lo tienen catalogarnos de excéntricos, locos o inventores de una nueva realidad que debería ser (pero no lo es) reconocida por más personas de las que verdaderamente nos reconocen (y leen). Publicar un libro no es ninguna fantasía o sueño irrealizable, claro juntando mis domingos, ja!, Dios mediante en las próximas semanas estaré lanzando algo por ahí, no es bueno adelantarse ni andar soltando la carcajada antes de ver al payasito, en fin.

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Una amiga anda en un estado de depresión constante y perenne y por tanto he llegado a preguntarme si esa situación es sana, he tenido épocas de decaimiento brutal y una agonía espiritual por demás evidente, sin embargo, siempre, (ojo), siempre hay una luz al final del túnel. Para ella, hay luz, simplemente hay que ver al lado correcto. No es sano lo que tienes y me parece que solo vos decides tu estado mental, no es la vida, no son los demás, es uno mismo. Tampoco es válido estar quejándose toda la vida de la desgracia que creemos es la vida con uno.

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He decidido que la vida personal es personal, por tanto (Jonás, si, vos desgraciado) no diré si sigo con ella, con una, dos o tres, el punto es que vamos ahí pasando el rato de la mejor forma posible, no se trata de cantidad, sino calidad. Viejo, asunto cerrado, ¿verdad?.

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Hoy se inicia un despute de cuatro días en La Paz, venga Ramona y pandilla, no hay miedo, respeto, si, miedo, no.

lunes, 19 de octubre de 2009

AÚN NO SABE

Sólo para fans 2 (Un cuento en que la ficción supera a la realidad)
Un extracto muy personal, demasiado


AÚN NO SABE


Asistía a clases con frecuencia moderada, se sentaba al fondo, al lado de la ventana que da al jardín y se perdía en recuerdos ausentes, manejaba la indiferencia como usual arma de defensa, deseaba conocerse a sí misma, hablar con nadie, tenía un miedo único a la presencia de todos, se sentía única, diferente, sencilla y exclusivamente extravagante. Venía de una familia disgregada, sus padres habían terminado la relación cuando ella cumplió doce, desde entonces creció junto a su madre y hermano mayor, como decían sus tías fue madurando entre paños, eso mismo hizo que creyera durante muchos años que nada malo le podía suceder, siempre estaba su familia para ayudarla, para protegerla, estudiaron en el mismo colegio y el refugio era él, su arma era él, no tomaba decisiones, no hacía caso a los demás, su hermano decidía por ambos, así se sentía tranquila, así fue creciendo.

Escuchaba música a escondidas desarrollando una imagen propia, exclusiva, extraña, le gustó el estilo gótico y rápidamente se identificó pero no la música ni el pensamiento que años más tarde recién entendió, era la vestimenta lo que le llamó la atención, a los dieciséis años renovó su vestuario, compró las blusas negras, las faldas y vestidos, los aros y collares, el lápiz labial, el brillo, los zapatos y mochila, todo negro, reflejaba su alma, su inocencia contenida, su rabia perdida, su silencio vacío, preguntaba constantemente si ese cambio se debía a un proceso, a una evolución, negaba su existencia y leía aquellos libros que le traían paz, armonía, alivio a sus penas.

¿Será que dentro el movimiento que el universo tiene, habría un destino marcado para ella diferente al de sus padres, diferente al de Oscar que ya no está?, Oscar, quería olvidarlo, cerrar ese capítulo de su vida; soñaba con vidas pasadas, creía que en la Edad Media murió durante una batalla, defendiendo uno de los reinos de la cual era guerrera, pensaba en su agonía sangrienta, contó en algún momento que había sido detenida junto a varios soldados y quemada en acto público, aún sentía las llamas del fuego en su piel, mostraba unas marcas de nacimiento como señales de torturas pasadas, se creía la historia, me hacía creerlas, su silencio era producto de experiencias vividas, de una reencarnación dolorosa, del ese proceso de purificación del alma que solo ella entiende.

Esperábamos el final de la clase y salíamos en silencio, subíamos a la cafetería de la universidad y nos quedábamos horas hablando del esoterismo, de la guerra de ángeles que se desataba en el cielo y el infierno, cuenta que cuando se creó el universo ella participó en la batalla final, aquella que decidió la expulsión de un tercio de los ángeles; creía que tenía un tercer ojo y por tanto veía cosas que nadie más lo hacía. Cuando caminamos por el zoológico una fría mañana de viernes, dijo casi instantáneamente al tiempo que cerraba los ojos, puedo ver sin ver, camina primero despacio, no levanta los brazos ni extiende las manos, confía en su don, empieza lento sorteando piedras y gradas, arbustos y hojas, por un momento creo es cierto, me coloco a un costado de ella y con ademán de protección la tomo por la cintura a distancia, no vaya ser que caiga y me sienta culpable, sopla un viento frío, las hojas vuelan y se hace oscuro, se vuelve oscuro, una niña corre con un pedazo de pan, los hace migajas y da la comida a los patos que se agrupan en un rincón del charco, mientras sonríe levemente, agita las manos y vuelve a la banqueta donde están sus padres, con un nuevo trozo de pan vuelve la rutina, ríe, es lo máximo, no hay como los patos, el agitar de sus alas, lleva una chapas en las mejillas, son de un color oscuro, quemada por el sol, pero su sonrisa no tiene precio, la vemos y reímos, su sonrisa es dulce, muestra los dientes amarillos, pequeños, los ojos negros y profundos, caminamos a la sección de leones, están lejos, muy lejos, no los veo pero ella dice que dos de ellos están durmiendo sobre una de las tarimas de madera colocadas al lado del árbol, otro anda mirando a los costados sacudiéndose el aburrimiento que lleva desde que llegó hace unos cuantos meses a La Paz, un cuarto está ausente y el quinto anda por ahí buscando un poco de sol, está nublado, mira hacia arriba, se deja caer en medio del pasto, siete leonas les hacen compañía, están echadas a un costado del campo, durmiendo en manada, tres cachorros están aislados hasta que desarrollen defensas y crezcan un poco, se acostumbren al frío que hace en la ciudad.

Toca el Virrueta esta noche en el Socavón, tenemos que ir temprano para agarrar una mesa y luego rematamos en la inauguración de la discoteca de Sandra, siempre con planes, si no fuera porque parece que a ratos quiere olvidar el reciente divorcio de sus padres, Alberto, da la impresión de estar conectado conmigo, somos los mejores amigos y quien me presentó a Mariel, canta en la Sinfónica Juvenil desde hace algunos años, aunque no hizo un “solo” aún, es su objetivo a corto plazo y el tributo a Mozart está a la vuelta de la esquina, ¿cuándo te vas a casar?, parece que Elsa es buena persona y se llevan muy bien, no sé, las cosas se irán dando como se han ido dando, no hay prisa. Vamos a lo del Virrueta, llegamos a las diez, debíamos estar a las nueve, pero llegamos a las diez, Mariel tuvo un retraso, dice que lo negro de sus botas y vestido no combina con el negro de sus labios, es un negro diferente, tienes que entender que debe que ser el mismo, sonrío, veo el reloj en silencio. Estamos juntos hace dos semanas y aunque al principio fue todo un misterio, hoy vamos bien. Suenan dos covers de los Cadillacs, habla de sus inicios, da gracias a los amigos, da gracias a su madre quien le compró su primera guitarra a los doce años, hace un recuento de los integrantes de la banda, habla cómo se conocieron, algunos por amigos, otros en la universidad, pregunta que canción sigue y continúa con los Auténticos Decadentes. Tomamos unas cervezas, pregunta si la quiero, respondo con un beso en la frente, la abrazo, no digo ni si ni no, la abrazo y le doy otro beso en la frente, es como una niña, necesita escuchar que la quiero, soy como un niño, necesito escuchar que me quiere, necesitamos saber que es lo mejor que nos ha pasado, no necesito más, no necesitamos más, cada beso, cada caricia refleja lo que siento, a veces en la frente, a veces en la mejilla, cada pregunta va seguida de un beso.

Me saco el reloj porque dice quiere verlo, pregunta donde lo compré, un día sentado en Plaza Murillo mientras hacía hora para la misa de las nueve se acerca una señora con su nena cargada en la espalda en un aguayo sucio, pregunta la hora, miro la catedral y digo las ocho cuarenta y cinco, dice si tengo reloj, saca uno del bolsillo de la chompa, treinta bolivianos, es por una buena causa joven, saco la billetera y le doy cuarenta, la nena agarra en sus manos una sonajera que de tanto hacerla caer está abollada y sucia, aún así se la lleva a la boca, la mira, la agita y se la vuelve a llevar a la boca, la hace caer, me inclino, le doy el juguete que tanto quiere, sonríe, me mira y sus ojos vuelven al rostro de su madre que esta vez lleva una sonrisa de dolor. Deja de ser mío, se lo pruebo, lo coloco en la muñeca derecha, lo mira, sonríe, mira mi cara y cierra los ojos, levanta la cabeza, abre los brazos y me quedo viéndola, no combina con su vestido negro pero combina con ella.

Las doce y media, el Virrueta se despide y da las gracias, son amables, gracias por su presencia, hasta la siguiente, Alberto, Zuri, Ismael y yo vamos, lo felicitamos, la primera presentación ha tenido bastante público más allá de familiares y amigos de curso han ido los que suelen ir, a descubrir talento, aún no saben pero tendrán éxito después de unos meses de tocar en algunos pubs de la ciudad, aún no saben pero van a grabar dos discos y después de una gira nacional y unas peleas como las que hay siempre en estos grupos han de decidir separarse en medio de discusiones de derechos de autor y propiedad del nombre de la banda, aún no saben pero su última presentación también será en el Soca y estaremos los mismos que fuimos a la primera, el Virru dará las gracias, recordará a sus amigos y a su madre que le compró su primera guitarra a los doce años, iniciará un nuevo proyecto que lo llevará por más ciudades, los demás tomarán su rumbo, formarán parte de otras bandas, no se unirán sino hasta después de cinco años en que tocarán para amigos y unos cuantos más.

El terno me queda bien, es la corbata que no convence, creo no combina con la camisa, digo, tiene razón, no combina, ella ha necesitado dos horas para elegir su vestido, los zapatos y la cartera, lleva un collar delgado y en el centro un corazón partido. Recuerdo que dejé los anillos en su casa, debemos ir temprano y ver el tema del auto, no creo que Alberto nos perdone llegar tarde, es el día, su día y aunque no quiera reconocer, forman una linda pareja, encontró en Elsa la mitad que le faltaba, también está en la Coral Juvenil, en la misma universidad, una boda sencilla, el sacerdote pide respeto, amor y comprensión, él la mira despacio, ella sonríe en silencio. La abraza, dice casi en complicidad secreta que lo ama, él responde que la ama, entrego los anillos y termina en una fiesta que todos recordamos, le doy gracias por presentarme a Mariel, me da un abrazo y dice que es mi turno. ¿Así seremos nosotros?, respondo, no, será mejor, lo nuestro es mágico, lo nuestro está escrito. Aún no sabe pero tendrán dos hijos, el primero morirá durante el embarazo pero se repondrán rápido, aún no sabe pero se mudarán a un departamento en Sopocachi y comprarán muebles nuevos, comprarán una computadora y un juego de ollas que él llegará a odiar, aún no saben pero encontrarán trabajo, él en una ONG dedicada a temas ambientales y ella en la Alcaldía como asesora del Departamento Jurídico, serán felices y perderemos contacto cuando espere su tercer bebé, nos encontraremos un par de años más tarde, preguntaremos que fue del cabello que había en nuestras cabezas, me tocará la barriga y pensará que la vida ha sido buena conmigo, compraré dos discos que ha editado y los guardaré en la sala, cuando esté con dos copas escucharé y pensaré, que fue del cabello que había en nuestras cabezas.


Llegamos donde Sandra y saludamos a los amigos que están sentados en los sillones de cuero negro dispuesto a los costados, otros de pie abrazados recordando las novias y novios que han dejado y olvidado, otros en la barra hablan con el barman que sirve sin tiempo un destornillador, una margarita, un whisky, cerveza, la música está fuerte, llevo su chaqueta a guardarropía y dejo los guantes, la chalina y el abrigo, la veo, su vestido negro, botines de cuero alto, los labios de un negro mágico, el cabello lacio a los hombros, las uñas negras, un perfume que huele a campo, me recuerda el aire puro de Valencia y el collar que ilumina el alma, recuerdo su tercer ojo, el primer abrazo cuando tropieza, antes de caer la agarro por la cintura, confiesa unos días después que pensó iba a nacer un beso, confieso que tenía que nacer un beso, reímos y nace el primer beso. Se acerca Ismael y dice que me andan buscando en el baño para entregarme una invitación, le pido se quede con Mariel mientras vuelvo.

Que coincidencia que pensáramos al mismo tiempo el primer beso, veo el reloj y son las once de la noche y en el Prado caminamos abrazados.

Está Vania y me entrega un papel, lo abro y dice “un beso, solamente un beso”, me rodean Alberto, Zuri, el Virru, me empujan, la música suena fuerte, el juego de luces ciega todo, se acerca y nos damos un beso, aparece su novio y cuando veo que el puño ha de llegar, aparece entre todos, toma mi mano, ¿donde te metiste amor?, están tocando nuestra canción, bailamos abrazados, aún veo venir el puño, se da cuenta y me abraza. Aún no sabe pero en un par de semanas tendré una relación casual con Vania, que desde ese día llega temprano al curso, se sienta en la primera fila, al salir deja un papel en la mesa que dice “lo que pasó tenía que pasar”,aún no sabe pero Beto contará al Virru y Zuri porque también la quiere y piensa que al saber del beso cederá a una aventura pasajera, él no lo quiere pero lo intenta, sabe que Elsa está en casa y no duda de él.

Los amigos son raros, aunque no sea su ambiente la tratan bien, la banda reunida le pregunta que piensa, que siente, que cree, responde despacio, con calma una a una las pregunta, explica del más allá, el transitar de las almas, su purificación, el paso de una vida a otra. Caminamos en silencio por San Miguel, Calacoto, juntos vamos en silencio, las luces de los autos son como estrellas fugaces que vuelan y pasan a los costados, rápido, en silencio, nos basta la compañía del otro, parece que hace frío, lo siente, lo siento, hasta que llegamos a Obrajes y decidimos ir a tomar un café al centro, Café Ciudad está abierto las 24 horas, hablamos un rato, tiene esa mirada en silencio, sé lo que ha de preguntar, sabe lo que he de responder, hablamos de nosotros, de los otros, no voy a confesar lo que ella ya sabe, es mejor así.

Conocí a su familia unos días atrás, su hermano es desconfiado, pregunta de la universidad, si trabajo, donde vivo, su madre, Narda, más contemplativa hace señas para que se calle pero él lo toma en juego, cuenta cómo era cuando nena, la niña más tranquila que alguien haya conocido, de sus juegos de horas y horas con papeles de colores, su manía por dibujar y escribir, dejar huellas de su vida, sus inicio en el kinder, sus pocas amigas y las quejas constantes de las maestras del ausentismo que demostraba a diario, sus primeros días en primaria, la muerte de su padre, las preguntas inocentes acerca de la vida, el matrimonio y el divorcio, su vida en secundaria, las amigas e influencia que una tal Romina ha tenido en ella, nunca he oído de ella y aunque salen todos los días tampoco sabré mucho de ella, su ingreso a Psicología en la Católica, su mundo de libros y discursos reprimidos que solo lo hace para un grupo de personas, un reducido grupo de personas entre las que no estoy, las noches de música clásica y tranquila, los dibujos en los que suele retratar la muerte de su alma, la reencarnación en otra vida, su nueva imagen, la necesidad que tiene de quedar horas frente al computador revelando en completa indiscreción sus miedos y temores en un blog anónimo que es seguido por tantas personas que unas a otras se consuelan a sí mismos, las noches de reflexión y oración, su odio y desprecio por lo común y banal, su apego a lo oscuro, a lo negro, dice gótico pero no creo que entienda el significado de esa palabra, tampoco lo entiendo, es un cliché. Aún no sabe, pero Narda sufrirá cuando muera su hijo en un accidente de bus durante uno de sus viajes a Copacabana, aún no sabe pero en un par de meses ya no vivirá en la casa que ocupa sino en un hogar de ancianos a los que voluntariamente recurrirá para no sentir que se ha convertido en una carga para Mariel, aún no sabe pero le detectarán un cáncer en el pulmón izquierdo y se negará a someterse a tratamientos de quimioterapia por miedo a perder cabello y las fuerzas que apenas tenga para asumir la noticia, redactará una carta y pondrá en orden sus bienes, aún no sabe pero tres días antes de noche buena morirá habiendo soportado dolores que creía no existían, verá consumirse el cuerpo que la ha albergado hasta no reconocerse al espejo, se preguntará antes del último suspiro si Ha sido Dios o el diablo quien ha definido su destino, seremos unos cuantos quienes asistamos al velorio y entierro.

Empezamos a vivir tres meses después de la fiesta de Sandra, le pregunto si me ama, me pregunta si la amo y sin que digamos nada, a la semana está un camión en el edificio descargando sus cosas en el departamento que tengo en Irpavi, aunque los días pasan como tienen que pasar, el proceso de acostumbrarnos no fue difícil, ella con su amiga, yo con el grupo, solemos ir a casa de alguno de ellos y tomar un par de whiskys, hablar durante horas de nuestras vidas, de las últimas materias que cursamos, han pasado años y aún nos reunimos. Solemos ir al mismo café los viernes por la noche, al cine los sábados en la tarde, a caminar por el Prado los domingos en la mañana, pregunta si la quiero, respondo con un beso en la frente, la abrazo, no digo ni si ni no, la abrazo y le doy otro beso en la frente, es como una niña, necesita escuchar que la quiero, soy como un niño, necesito escuchar que me quiere, necesitamos saber que es lo mejor que nos ha pasado, no necesito más, no necesitamos más, cada beso, cada caricia refleja lo que siento, a veces en la frente, a veces en la mejilla, cada pregunta va seguida de un beso

Tengo que cambiar de ciudad, mira en silencio la ventana, no dice palabra, no pregunta porque, los autos pasan a cuentagotas el primero es rojo, un Ford rojo, sigue un taxi, Avenida del Poeta, Miraflores dice el cartel, una vagoneta Toyota, la tomo de la cintura, la acerco a mi hombro y pregunto si quiere cambiar de ciudad, mira en silencio el cuarto, la luz entra por la ventana e ilumina gran parte de todo, la cama está tendida, la colcha amarilla pálida que tanto le gusta, la música instrumental nos acompaña como todos los días, un libro en la mesita que da a su lado, unos papeles en la mesita que da a mi lado, sale el sol con miedo y viendo si hay nubes que la menosprecien como ayer y antes de ayer. Aún no sabe pero en un par de semanas enfermará y a pesar del tratamiento que digan los médicos morirá un año más tarde, del mismo cáncer que ha muerto su madre, aún no sabe pero dejará un niña a la que no verá crecer, saltar, jugar, pronunciar sus primeras palabras ni escuchar sus primeras canciones, Pimpón es un muñeco muy guapo de cartón… aún no sabe pero se sentirá la mujer más feliz del mundo cuando al verse en la cama del hospital reciba un tarjeta que diga “te amo como el primer día de nuestras vidas” cuando vea a la bebé en sus brazos, llorará en silencio, los ojos se le pondrán rojos y un suspiro de resignación le anuncie que así debe ser, aún no sabe pero un mañana de diciembre un grupo de amigos de universidad velará sus restos en Miraflores y le dará su último adiós en el Cementerio Jardín, será una mañana nublada y las gotas caerán como caen cuando alguien que ha vivido en paz muere, sacaré un papel del bolsillo izquierdo del traje oscuro que he de llevar y recordaré cómo nos conocimos, como nos enamoramos, como se dio el primer beso, los lugares que frecuentamos, diré como mi vida ha quedado vacía sin ella, saldrán unas lágrimasy ante el silencio de los demás levantaré la mirada y preguntaré si es obra de Dios o el diablo la vida.

Vanesa duerme, han pasado diez años y solo la conoce por foto, le explico de nuestro romance, de nuestra vida, nuestros paseos, su vida oscura y mi vida llena de luz, le muestro sus fotos, las abraza, es igual, es la misma, ha reencarnado en ella, debe ser esa la razón porque la amo tanto y es mi vida entera. En silencio salgo, la dejo dormida, camino por las calles que albergan tres o cuatro personas que van en silencio, caminan despacio, ven los escaparates de las tiendas que han quedado abiertas, las manos en los bolsillos, una sostiene un paquete en el brazo, me espera Cecilia en la plaza, van unos días y parece que he empezado a olvidar el pasado y todo aquello que me dio vida, veo el auto estacionado en la esquina, cierro los ojos, abro la puerta, la beso y vamos a Café Ciudad.