NO SOY
Ando flotando intentando recordar mi vida presente o pasada, ésas que vienen a ratos como flash de película cortada, ¿serán imágenes de vidas futuras los relámpago de lucidez que creo ver?. En medio de la tormenta vuelan no solamente las ideas, los mismos párpados que han perdido su toque humano carecen de naturaleza; veo sin ver e inevitablemente respirar se hace posible en un dejo de paz.
Ramas secas, flores marchitas, mirada cautiva, huellas de fuego al andar, el tiempo ha detenido su trajinar, me dice en silencio, el mundo ha dejado de ser para mi, el mundo es otro y en él no voy a encontrar a nadie, siquiera a mi mismo, ya no estás, sentencia.
Enciendo una luz en el espacio, acaricio el aire rojizo que rodea, parece que el tiempo tiene razón y el vacío anda solo, unos rayos de luz han llegado a vencer la lucha permanente entre resplandor y oscuridad, siento que en los ojos un halo de esperanza ha de quedar y quizás en ella mi memoria habrá de renacer, lento, despacio avanzo unos pasos pero al ver que floto me vuelvo a preguntar si es hastío o un sueño nada más.
Escucho una voz que dice: has de morir y al frente otra replica: has de vivir. Revive el instinto, la locura, nace la duda y por un instante entra el temor de vidas que siento he de romper. Extraño la neurosis apagada tras el colchón, presiento que muy pronto voy a dejar este mundo que no es mío y de nadie más.
Levanto la mirada y logro distinguir un laberinto de aire que busca escapar la amorfa figura de mi ser, grita y despide hálitos de ternura, difícilmente comparable, por más que sienta: no ha de volver. Cansado de pensar abro los ojos y veo alrededor un mundo en blanco y negro que no he visto jamás, por fin distingo y comprendo que en este mundo no soy, simplemente… no soy.
Ramas secas, flores marchitas, mirada cautiva, huellas de fuego al andar, el tiempo ha detenido su trajinar, me dice en silencio, el mundo ha dejado de ser para mi, el mundo es otro y en él no voy a encontrar a nadie, siquiera a mi mismo, ya no estás, sentencia.
Enciendo una luz en el espacio, acaricio el aire rojizo que rodea, parece que el tiempo tiene razón y el vacío anda solo, unos rayos de luz han llegado a vencer la lucha permanente entre resplandor y oscuridad, siento que en los ojos un halo de esperanza ha de quedar y quizás en ella mi memoria habrá de renacer, lento, despacio avanzo unos pasos pero al ver que floto me vuelvo a preguntar si es hastío o un sueño nada más.
Escucho una voz que dice: has de morir y al frente otra replica: has de vivir. Revive el instinto, la locura, nace la duda y por un instante entra el temor de vidas que siento he de romper. Extraño la neurosis apagada tras el colchón, presiento que muy pronto voy a dejar este mundo que no es mío y de nadie más.
Levanto la mirada y logro distinguir un laberinto de aire que busca escapar la amorfa figura de mi ser, grita y despide hálitos de ternura, difícilmente comparable, por más que sienta: no ha de volver. Cansado de pensar abro los ojos y veo alrededor un mundo en blanco y negro que no he visto jamás, por fin distingo y comprendo que en este mundo no soy, simplemente… no soy.



